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COLANGITIS BILIAR PRIMARIA
La colangitis biliar primaria (CBP) es una enfermedad autoinmune crónica que destruye progresivamente los pequeños conductos biliares dentro del hígado. Esto provoca colestasis (acumulación de bilis), fibrosis, inflamación y, con el tiempo, cirrosis o insuficiencia hepática. Es más común en mujeres de 40 a 60 años, presentándose a menudo con fatiga y prurito. El tratamiento principal incluye el ácido ursodesoxicólico.
Aspectos Clave:
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Diagnóstico: Se detecta mediante análisis de sangre (elevación de FA, GGT y anticuerpos antimitocondriales - AMA) y, a veces, biopsia hepática.
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Tratamiento: El ácido ursodesoxicólico (AUDC) es la primera línea, ayudando a retardar el daño. Otros fármacos como el ácido obeticólico o el bezafibrato se usan en pacientes que no responden bien al AUDC.
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Pronóstico: Aunque es una enfermedad progresiva sin cura conocida, el tratamiento precoz mejora notablemente el pronóstico, permitiendo a muchos pacientes llevar una vida normal. En etapas terminales, puede requerir trasplante de hígado.
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Causa: Se considera un trastorno autoinmunitario donde el sistema inmunológico ataca los conductos biliares, posiblemente por factores genéticos y ambientales.
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Síntomas: Los más comunes son fatiga extrema y picazón (prurito), dolor abdominal, sequedad de ojos y boca, e ictericia en fases avanzadas
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Es considerada una enfermedad rara, con una prevalencia de aproximadamente 20,2 casos por cada 100.000 habitantes en España, afectando mayoritariamente a mujeres (84% de los casos).
Para manejar la colangitis biliar primaria (CBP), los expertos recomiendan una dieta antiinflamatoria y equilibrada, similar a la mediterránea, que proteja la función del hígado y prevenga complicaciones como la osteoporosis.
Alimentos recomendados
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Frutas y verduras: Al menos 5 porciones diarias para obtener fibra y antioxidantes.
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Proteínas magras: Pollo y pavo sin piel, conejo y pescado blanco.
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Grasas saludables: Aceite de oliva virgen, aguacate y alimentos ricos en Omega-3 como nueces y semillas de chía.
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Cereales integrales: Avena (ayuda a controlar el colesterol), arroz integral y pan integral.
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Calcio y Vitamina D: Lácteos desnatados o suplementos, cruciales para reducir el riesgo de pérdida ósea.
Alimentos que debes evitar
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Alimentos crudos: Mariscos, pescado (sushi), carne o leche no pasteurizada, ya que aumentan el riesgo de infecciones graves en pacientes hepáticos.
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Grasas saturadas y trans: Carnes rojas grasas, embutidos, mantequilla, frituras y pastelería industrial.
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Azúcares añadidos: Bebidas azucaradas y refrescos, que pueden favorecer la acumulación de grasa en el hígado.
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Alcohol: Debe evitarse por completo para no añadir estrés adicional al hígado.
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Exceso de sal: Limitar el sodio ayuda a prevenir la hinchazón y retención de líquidos (ascitis).
Consejos adicionales
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Suplementación: Es común que el médico prescriba vitaminas liposolubles (A, D, E y K) si hay problemas de absorción por la falta de bilis.
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Café: Algunos estudios sugieren que el café (sin azúcar ni crema) puede tener un efecto protector en el hígado.
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Hidratación: Beber al menos 2 litros de agua al día, preferiblemente fuera de las comidas.
LUPUS
El lupus es una enfermedad autoinmune crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error a los tejidos y órganos sanos, provocando inflamación y daño en diversas partes del cuerpo.
Tipos principales
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Lupus eritematoso sistémico (LES): La forma más común; puede afectar piel, articulaciones, riñones, cerebro, corazón y pulmones.
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Lupus cutáneo: Afecta exclusivamente a la piel, causando sarpullidos o lesiones (como el lupus discoide).
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Lupus inducido por medicamentos: Provocado por una reacción a ciertas medicinas; suele desaparecer al suspender el fármaco.
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Lupus neonatal: Poco frecuente, afecta a recién nacidos por anticuerpos transmitidos por la madre.
Síntomas comunes
No hay dos casos iguales, pero los signos más habituales incluyen:
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Fatiga extrema y fiebre sin causa aparente.
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Dolor e inflamación articular (especialmente en manos, muñecas y rodillas).
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Erupción en "alas de mariposa" sobre las mejillas y el puente de la nariz.
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Fotosensibilidad: Las lesiones cutáneas empeoran con la luz solar.
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Fenómeno de Raynaud: Dedos que se vuelven blancos o azules con el frío o el estrés.
Causas y factores de riesgo
Aunque la causa exacta es desconocida, se cree que deriva de una combinación de factores:
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Genética: Predisposición hereditaria.
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Hormonas: Afecta 9 veces más a mujeres que a hombres, frecuentemente en edad fértil.
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Entorno: Desencadenantes como infecciones, luz ultravioleta y estrés.
Tratamiento
No tiene cura, pero se controla para evitar "brotes" (periodos de actividad) y proteger los órganos.
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Medicamentos: Antipalúdicos (como la hidroxicloroquina), corticoides para la inflamación, inmunosupresores y terapias biológicas.
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Estilo de vida: Uso riguroso de protector solar (SPF 50+), ejercicio moderado, dieta equilibrada y no fumar.
Si presentas síntomas persistentes, es fundamental consultar a un reumatólogo, el especialista encargado de su diagnóstico y control.