Mientras cortamos los precintos....
- inblan65

- 1 mar
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Actualizado: 2 mar

No sois pocos, a los que, al acercaros a las oficinas de farmacia de la Comunidad
de Madrid, os llama la atención, ver cómo los farmacéuticos seguimos cortando los cupones precinto de las cajas de los medicamentos, os parece algo anacrónico, en este mundo digitalizado en el que vivimos. Los cupones precinto en las farmacias de España (a excepción de las farmacias de la Comunidad Valenciana; donde han adoptado un sistema de receta electrónica más avanzado, que permite un seguimiento digital completo, eliminando la necesidad de cupones físicos), se cortan porque son una medida de control para evitar fraudes y asegurar que los medicamentos se entreguen correctamente a los pacientes. Al cortar el cupón, se registra la dispensación del medicamento y se evita que se pueda reutilizar o falsificar. Esto ayuda a mantener la seguridad en el suministro de medicamentos y garantizan que se usen de manera adecuada.
Mientras cortamos los cupones precinto, escuchamos todo tipo de comentarios ,“¿en la facultad de farmacia tenéis una asignatura donde os enseñan a cortar los cupones precinto y pegarlos?”; “me da miedo ver cómo utilizas el cúter. ¿no te has cortado alguna vez?”. “¡Ten cuidado al utilizar el cúter que a veces rompes el prospecto!¨. Otros, opinan que el sistema debería ser más sencillo, el cupón precinto tendría que ser una pegatina. Otros, más osados, te piden que les dejes el
cúter e intentan darte una lección magistral sobre su manejo, pero cuando se ponen a ello, se dan cuenta de que, cuando de cortar el cupón precinto se trata, somos los farmacéuticos los más diestros y experimentados.
En esta era digitalizada, es lógico que os parezca algo anacrónico, del pasado, casi antediluviano. Pero mientras corto los cupones precinto, de vuestras prescripciones, puedo al mismo tiempo mantener una conversación con vosotros, preguntaros cómo estáis, interesarme si estáis tomando la medicación según la pauta que vuestro médico os ha indicado. Puedo escucharos, no sois un anónimo, sois una persona con nombre y apellido, que mantiene una conversación con una amiga, que está detrás de un mostrador, escuchándote y compartiendo contigo tus penas y tus alegrías.
Mientras corto el cupón precinto de tu inyección para la esquizofrenia; te pregunto
cómo te encuentras, si la medicación te ayuda, si te duele cuando te la ponen, si tienes efectos secundarios y así poder decirte que eres un valiente, una persona inteligente que acude al centro de salud mental y que no estigmatiza la enfermedad. Cuando corto tus cupones precinto y te miro a los ojos y te veo triste, te recuerdo que siempre se sale de un túnel por muy largo que sea. Puedo preguntarte por tu familia, por tu marido que empieza a acudir a un centro de día dado sus incipientes problemas de memoria. Y a vosotras, que trabajáis al cuidado de nuestros mayores, daros la enhorabuena por dedicaros al cuidado de quienes más lo necesitan. Gracias por aportar dignidad, compañía y cariño a cada persona que acompañáis.
Mientras corto los precintos de tus medicamentos te puedo preguntar, cómo llevas la soledad (mal endémico de nuestra sociedad digitalizada) o cómo llevas tu tratamiento del cáncer, y puedo alegrarme contigo el día que vienes y me dices que acabaste la quimio y que el último TAC salió bien.
A pesar de que cuando dejemos de cortar precintos, nuestro trabajo será más ágil y tendrás que esperar menos tiempo para ser atendido, querido cliente, perderemos esos momentos exclusivos e íntimos que podemos compartir Cuando dejemos de cortar los precintos, nuestro trabajo será más rápido, pero perderemos esos momentos que podemos dedicar en exclusiva a cada uno de vosotros, sin que los que están esperando a ser atendidos, se impacienten y digan “tengo mucha prisa, si necesita que le escuchen, vaya al psicólogo”.
En este mundo digitalizado, el comercio a pie de calle está desapareciendo, lo que lleva consigo la deshumanización de la sociedad. No os preocupéis si seguimos cortando los cupones precintos, damos la espalda a la digitalización, pero nos permite acercarnos a vosotros. Y al vernos cortar los precintos y pegarlos en una hoja de papel llena de cuadraditos, ¿no os trae recuerdos de vuestra infancia, cuando coleccionabais cromos? Quiero desvelaros un secreto: a diferencia de lo que nos solía pasar en nuestra infancia que siempre nos faltaban los mismos cromos que nos impedían completar nuestro álbum, los farmacéuticos sí que completamos nuestro álbum, el día que nos jubilamos.
Me miro las manos y a veces no les faltan tiritas, debido a cortes con el cúter. Pero también las veo llenas de cariño, de confidencias, y de las penas y alegrías que al cortar los precintos he compartido con vosotros.
Inmaculada Blanco. Publicado en la revista Sector Ejecutivo de marzo de 2026




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